Descripción y Claves del Éxito de MOVIRAIDER
MOVIRAIDER es una cadena especializada en el sector de los vehículos de movilidad personal (VMP), combinando la venta de patinetes y accesorios con un servicio técnico de reparación y mantenimiento. La empresa fue fundada en el año 2019 e inició su modelo de expansión bajo franquicia en 2021, alcanzando una red de 5 puntos operativos en España. Su actividad responde a la transformación de los hábitos de desplazamiento urbano, donde la micromovilidad eléctrica demanda talleres profesionales y puntos de venta especializados.
El proyecto integra en un único espacio el área de atención comercial y el taller de reparación, configurando un modelo de negocio orientado tanto a la captación de usuarios particulares como a profesionales que utilizan patinetes eléctricos en sus desplazamientos diarios. Esta combinación permite generar ingresos recurrentes derivados del mantenimiento y la venta de componentes, complementando la venta puntual de vehículos nuevos.
El concepto de negocio de MOVIRAIDER
La propuesta de MOVIRAIDER se enfoca en resolver la necesidad de asistencia técnica que acompaña al crecimiento del parque de patinetes eléctricos y VMP. Históricamente, muchos usuarios de estos vehículos han carecido de un servicio posventa cercano y estructurado para resolver averías de baterías, electrónica, neumáticos o sistemas de frenado. MOVIRAIDER cubre este hueco mediante un taller estandarizado con procesos definidos de control de calidad.
Junto al taller mecánico, el concepto incluye una zona de exposición y venta de vehículos seleccionados, accesorios de seguridad, recambios y complementos para la conducción urbana. Este enfoque dual permite rentabilizar el tráfico de clientes en el establecimiento: el usuario que acude a reparar su patinete tiene acceso a consumibles y novedades, mientras que el comprador de un nuevo vehículo cuenta con la garantía de un servicio técnico directo en la misma tienda.
Cómo funciona una franquicia MOVIRAIDER
Una franquicia MOVIRAIDER opera como un centro mixto de tienda y taller técnico. La central proporciona las directrices operativas para el montaje del local, cuyo plazo de puesta en marcha se estima en menos de 45 días una vez formalizado el proyecto. La gestión diaria se apoya en un sistema informático centralizado que estandariza la entrada de vehículos a taller, la elaboración de presupuestos de reparación y el control de existencias.
El aprovisionamiento de componentes y vehículos se canaliza a través del centro de distribución propio de la marca, que centraliza la relación y negociación con fabricantes y proveedores de recambios. De este modo, cada franquicia gestiona sus pedidos de reposición mediante la plataforma digital interna, manteniendo un catálogo de piezas compatible con los modelos de patinetes más habituales del mercado.
Inversión y condiciones económicas
La puesta en marcha de un centro MOVIRAIDER requiere una inversión inicial de 12.999 euros. Esta cifra abarca el montaje inicial del establecimiento conforme a los requerimientos técnicos y comerciales de la marca para el formato estándar de tienda-taller.
En el apartado de condiciones contractuales periódicas, la enseña establece un royalty mensual fijo de 199 euros. No se aplica canon de publicidad adicional, lo que permite al operador conocer con exactitud el coste fijo periódico asociado a la pertenencia a la red. El contrato de franquicia se formaliza con una vigencia de 3 años.
Local, ubicación y requisitos
Para la apertura de una tienda MOVIRAIDER se requiere un local comercial con una superficie mínima de 60 metros cuadrados. Esta dimensión permite delimitar claramente la zona de recepción comercial y venta de la zona de trabajo técnico de taller y almacenaje de repuestos.
El criterio de implantación geográfica de la cadena prioriza municipios con una población mínima de 50.000 habitantes. En este tipo de entornos urbanos existe una masa crítica suficiente de usuarios de vehículos de movilidad personal, garantizando un flujo continuo de demanda tanto para el mantenimiento periódico como para la adquisición de piezas y vehículos.
Qué apoyo presta la central
El soporte de MOVIRAIDER a sus franquiciados se articula en torno a tres ejes fundamentales: formación técnica, acompañamiento operativo y herramientas de gestión digital:
- Formación inicial: La central imparte un programa de dos semanas centrado en dos vertientes: los protocolos técnicos de diagnóstico y reparación de averías en VMP y las técnicas comerciales para la venta de productos en tienda.
- Acompañamiento en apertura: El equipo de la marca asiste de forma presencial al franquiciado durante los primeros días de actividad para supervisar el arranque y la operativa.
- Plataforma ERP propia: La red cuenta con un software de gestión diseñado específicamente para la operativa de MOVIRAIDER, que integra módulos de administración empresarial, soporte técnico continuo, gestión de calidad en reparaciones, canal interno de contenidos y pedidos rápidos a la central.
- Cadena de suministro: La disponibilidad de un centro de distribución propio simplifica la logística de repuestos y asegura condiciones de compra negociadas a escala de grupo.
Cómo es la operativa diaria
La rutina diaria en una franquicia MOVIRAIDER combina la atención en mostrador con el trabajo técnico en el taller. Al comenzar la jornada, el responsable revisa a través del ERP las órdenes de trabajo activas, los presupuestos pendientes de validación por parte de los clientes y las citas de entrega de vehículos reparados.
A lo largo del día, la actividad alterna la recepción de patinetes averiados, el diagnóstico técnico, la sustitución de componentes y las comprobaciones de seguridad con la atención a usuarios que buscan adquirir accesorios, baterías o nuevos vehículos. Al cierre del día, el sistema permite registrar las ventas realizadas, controlar el consumo de recambios en taller y programar los pedidos automáticos de reposición hacia el centro de distribución.
Perfil del franquiciado
El modelo de MOVIRAIDER está pensado para perfiles de autoempleo que deseen involucrarse activamente en la operativa del negocio, así como para emprendedores interesados en el sector de la movilidad urbana sostenible. Aunque es valorable la afinidad por la tecnología y la mecánica básica, la formación inicial de dos semanas capacita al franquiciado en los procedimientos técnicos y de venta requeridos.
Se busca a personas con orientación a la resolución de problemas técnicos, rigor en el seguimiento de protocolos de seguridad y capacidad comercial para atender y fidelizar a la clientela local. Los candidatos interesados en unirse a la red pueden solicitar información detallada para conocer los pasos necesarios de cara a la apertura de un centro en su localidad.
Especialización en vehículos de movilidad personal (VMP) y patinetes eléctricos.
Doble actividad en el punto de venta: taller de servicio técnico y tienda comercial de producto.
Gestión integral mediante una plataforma ERP desarrollada específicamente para la marca.
Aprovisionamiento de repuestos y productos mediante centro de distribución propio y compras centralizadas.
Inversión de entrada estipulada en 12.999 euros para espacios a partir de 60 metros cuadrados.
Contrato de franquicia con un periodo de vigencia fijado en 3 años.